lunes 9 de julio de 2007

¿Artistas o Productos?

Abro uno de los debates que más controversia puede estar creando entre la gente de mi generación. Ya que se trata de una diatriba que percibo en cada conversación que mantengo con gente afín a mí, con las mismas inquietudes y preocupaciones, me lanzo a plantear esta pregunta. ¿Es la música todavía una forma de arte o se trata tan sólo de un producto más?

Muchos somos los que vivimos la música intensamente, llevándola hasta extremos exacerbados en algunos casos. Con algo de cabezonería y empeño uno puede colgarse una guitarra y comenzar a berrear delante de un micro, tratando de emular a sus ídolos, pero a la vez queriendo aportar una brinza de aire fresco. Podemos tirarnos horas de pie, de plantón, viendo la actuación de cualquier banda, y si sus ritmos nos gustan y animan, hasta puede que nos veamos inducidos a bailar y saltar sin parar.

El efecto de la música es en muchas ocasiones hasta embriagador. Recuerdo pasarme tardes enteras encerrado en mi cuarto oyendo durante horas el mismo tema, y sentir como la piel se me erizaba cada vez que los acordes de aquella canción volvían a sonar. Una gran emotividad registrada en plástico circular, con la que, desde el siglo pasado, se comercializa sin miramientos.

Hoy día Internet está matando a la industria discográfica, y al bolsillo de los músicos, pero en cierto modo esta situación está obligando a las compañías a crear artistas de quita y pon, lo cual aun es ciertamente más cancerígeno. Se fraguan lentamente pequeñas estrellas fugaces que rápidamente atraviesan las listas de éxitos, venden millones de discos y logran alcanzar el número uno. ¿Pero es esa realmente la meta y el objetivo de un artista o es la estrategia comercial bien planificada y desarrollada por una compañía discográfica?

De ahí que muchos de los músicos de las nuevas hornadas hayan pasado, a mi humilde juicio, de ser creativos, honestos, artistas al fin y al cabo, a convertirse en meras marionetas, productos comerciales de los que tan solo se espera un resultado a nivel de ventas. Un triste panorama que hace que mis expectativas por conocer la música que ha de venir en el futuro se desinflen cada día un poco más.

TheDrawback

1 comentarios:

perla dijo...

Creo que llevas parte de razón, la música hoy en dia es un puto negocio y como tal, de sentimientos mas bien poco.
Tengo algún amigo músico (o que pretende serlo :P) y creo que por ningún precio se va a vender. Lo malo es que ese tipo de música no se ve en los grandes medios, y parece que no existe.
Lo malo que yo le veo a todo esto es que los músicos también tienen que comer y que vivir, y puede que en este maldito mundo la única opción que les quede sea venderse, como muchos otros hacemos en nuestra vida laboral ... la putada del 'arte' en general es que no da billetes, a menos que sea comercial, o llegue a mucha gente, o qué se yo.