Imaginad por un momento un mundo sin tecnología, sin electricidad y sin tantos aparatos de los que depender. Espeluznante, ¿no creéis? Pues si os da miedo esta estampa que os planteo, digamos que estáis muertos. A mi contra diré que yo lo he estado durante unos agonizantes minutos. Mi teléfono móvil se ha quedado sin cobertura y sin línea, durante la friolera de cuarenta minutos. Unos segundos más y me hubiera empezado a faltar el aire. Lo hilarante del asunto es que parece que no he sido el único. Se ha producido un colapso generalizado en torno a la una de este medio día en el servicio de una de las tantas operadoras que pululan por el mundo.
Por un instante temí que el fin del mundo hubiera llegado y no hubiera sido convenientemente avisado. Inconscientemente trataba de recordar cuando coño había pulsado el botón rojo. Pero no lo hice, pues tal botón no existe más que en mi retorcida mente. Y si alguna vez hubiera existido, habría hecho uso de él hace ya mucho tiempo. Daría mi vida entera y la de este planeta por un botón como ese. De igual modo que hubiese cambiado mi alma por algo de cobertura para mi teléfono móvil. Necesitaba hacer una sola llamada y ya comenzaba a percibir cierta sensación de agobio, de malestar, de histeria, aún a falta de un útero, de que todo lo establecido llegaba por fin a su último aliento.
Un mundo sin luz artificial, sin reproductores mp3, sin teléfonos, sin coches, sin tan siquiera ordenadores. Todo regido por la más estricta naturalidad. Cero autómatas. ¿Aún podéis respirar? A mí se me ha acabado el aire, creo. Cuarenta minutos de la más absoluta incomunicación, perdido en el maremágnum de mis desatinadas conjeturas. ¿Misiles nucleares? ¿Bombas en las antenas receptoras? ¿Necesito un móvil nuevo?. He sentido verdadero pánico.
¿Y vosotros?
TheDrawback
miércoles 4 de julio de 2007
Un mundo excesivamente frágil...
Etiquetas:
botón rojo,
histeria,
miedo,
pánico,
tecnología,
telefonía
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada